jueves, 25 de septiembre de 2008

¿Quién es El Pueblo de Dios?


¿QUIÉN ES EL PUEBLO DE DIOS?



Por: Gladys Raquel Hernández







“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1º Pedro 2:9-10).

El pueblo de Dios está conformado por todos los individuos que habiendo tenido algún encuentro con Jesucristo, han sido apartados del sistema del mundo, han aceptado a Jesús como su salvador, se han reconocido pecadores, se han humillado y rendido enteramente al Señor y permanecen en El.

El pueblo de Dios es un pueblo que ha decidido por decisión propia salir de las tinieblas en donde estaba: unos oprimidos, otros cautivos (atados por el alcohol, las drogas, dependencias de todo tipo), otros presos (ciegos: del pánico, obsesiones, ansiedades, soberbia, orgullo, arrogancia, etc), otros quebrantados (heridos en el corazón y destrozados), otros enfermos y Dios lo llevó a Su luz admirable.

El pueblo de Dios es un pueblo que aún viviendo en un mundo terrenal se rige por principios espirituales y se encuentra dentro de otro pueblo mayor aún que es el que funciona rigiéndose por el sistema del mundo.

Veamos las siguientes citas bíblicas donde Dios llama a Abraham, quien es considerado el padre de la fe:
“Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”(Génesis 12:1-3).

A través de estas citas podemos apreciar que con el llamamiento de Abraham comienza a formarse el pueblo escogido de Dios, ya que Dios le promete que en él serán benditas todas las familias de la tierra. Abraham cree y obedece a su Creador; por tal motivo es nuestro padre de la fe.

Veamos las siguientes citas:
“Porque, ¿qué dice la Escritura?. Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4:3).
“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia”(Romanos 4:18).

Asimismo, el pueblo de Dios ha recibido revelación por parte de El para comenzar a ver el mundo espiritual, conocer a Su Creador, entrar en comunión en El, despojarse de sí mismo, seguir y servir a su Dios de todo corazón todos los días de su vida, en esperanza contra esperanza como nuestro padre Abraham, perseverando hasta el fin con el objeto de obtener salvación eterna (Mateo 24:13).

El pueblo de Dios ha decidido seguir a su Señor y salvador, Jesucristo, ya que tiene libre albedrío para hacerlo y nadie lo obliga a tal efecto.

El pueblo de Dios ha decidido pagar el precio de la obediencia, ha decidido esforzarse y ser valiente en sus labores ministeriales y de servicio a Dios, asignadas por su Creador y no se avergüenza del evangelio.

Veamos estas citas:
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16-17).

El pueblo de Dios es linaje escogido por Dios, conforma una nación santa, es decir, sus integrantes son llamados hijos de Dios al haber aceptado a Jesucristo como salvador, lavados y santificados por la sangre de Jesús. Esto los diferencia del resto de los integrantes del mundo.

Veamos estas bellas citas bíblicas donde Dios nos llama hijos Suyos:
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios, por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal como El es” (1º Juan 3:1-2).

“Según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de El, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos Suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad” (Efesios 1:4-5).

“Pero si andamos en luz, como El está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo, Su Hijo nos limpia de todo pecado” (1º Juan 1:7).

El pueblo de Dios es un “pueblo adquirido por Dios”, es decir, es un pueblo apartado del mundo para entrar en un mundo espiritual por total decisión propia, habiendo alcanzado misericordia de Dios. Aunque puede ver con los ojos del corazón el mundo espiritual, también puede ver perfectamente el sistema del mundo (el que todos conocemos) alrededor suyo. En cambio, quienes pertenecen al sistema del mundo no pueden ver ni comprender el mundo espiritual ni el pueblo de Dios, pues hay cosas que se disciernen espiritualmente cuando el individuo decide abrir su corazón a Dios.

Veamos la siguiente cita bíblica:
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1º Corintios 2:14).

El pueblo de Dios está compuesto por diferentes miembros que forman el cuerpo de Cristo: la Iglesia, la esposa del Cordero (Jesucristo)

Veamos estas citas bíblicas:
“Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como El quiso”. “Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo”. “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”. “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas” (1º Corintios 12:18-20-27-28).

Todo ser humano que así lo desea, puede salir de las tinieblas (sistema del mundo) e ingresar por decisión propia al mundo espiritual y ser parte del pueblo de Dios, puesto que Dios no hace acepción de personas y anhela que todos procedan al arrepentimiento.

Veamos la siguiente cita bíblica:
“¿Cuánto menos a aquél que no hace acepción de personas de príncipes. Ni respeta más al rico que al pobre, porque todos son obra de Sus manos?” (Job 34:19).

Debes decidir donde pasar la eternidad, ya que eres un alma creada por Dios y la misma no morirá jamás. Aunque la iglesia del Señor sea llevada a Su presencia (1º Tesalonicenses 4:16-17), todos los individuos que se hayan rebelado en contra de Dios, o que por diferentes causas no hayan conocido a Jesús y no hayan sido arrebatados a los cielos, serán resucitados con posterioridad al reinado del milenio en la tierra de Jesucristo (Apocalipsis 20:4) y pasarán por el juicio del gran trono blanco. Los que no se encuentren inscritos en el libro de la vida conforme a la voluntad de Dios, serán arrojados al lago que arde con fuego y azufre (Apocalipsis 20:11-15 y 21:8).

Si no conoces aún a Jesús, todavía estás a tiempo de ser parte del pueblo escogido de Dios!!!

AMEN!!!